Educación (3)

Cuando comparamos el modelo de educación que emerge de los contextos culturales en los que se produjo la Biblia con nuestros modelos modernos, descubrimos que no solo difieren en cuanto a métodos e instituciones, sino también en sus objetivos fundamentales, en la manera de integrar la vida y en la concepción misma del conocimiento.

Objetivos fundamentales

      En el modelo bíblico, el propósito central de la educación es formar una vida fiel a Dios y a Su pacto de amor. Él se revela en la Escritura. Educar es, pues, enseñar la Escritura para aprender a vivir en relación con Dios. Se enseña para fomentar sabiduría con el fin de tomar decisiones correctas en cualquier situación de vida. Así, uno puede ser parte del pueblo de Dios, aprendiendo desde temprana edad a vivir en comunidad y a ser parte en la historia de Dios.

      Los modelos educativos modernos, en cambio, suelen enfocarse principalmente en la capacitación de los individuos con fines económicos y profesionales. La educación existe principalmente para proporcionar conocimientos y desarrollar habilidades y hábitos que habilitan a cada estudiante para contribuir productivamente en la vida económica de su país. Muchos jovenes produran educarse para lograr personalmente el mayor éxito económico al alcance de sus posibilidades.

Manera de integrar la vida

      En el modelo bíblico, el aprendizaje ocurre mediante la integración de todas las dimensiones de la vida. La formación se da en el hogar, en la comunidad de fe, en el entorno social y en la experiencia fisico-espiritual de cada día. Aprender no es una actividad entre otras, sino la práctica cotidiana de lo que es correcto con miras a la paz, la justicia y prosperidad comunitaria.

      En los sistemas modernos, por el contrario, se asume que el aprendizaje ocurre en instituciones especializadas, como escuelas, universidades e institutos. Además, el conocimiento también se divide en áreas específicas: materias académicas, oficios, artes o incluso estudios religiosos. La educación, pues, termina institucionalizada y fragmentada en disciplinas diversas que pueden aprenderse y ejercerse independientemente de otras experiencias de vida.

 

Métodos de aprendizaje

      El modelo bíblico utiliza métodos que favorecen la internalización profunda de la Escritura. La memorización, la repetición y la reflexión sobre el texto bíblico permiten que el mensaje se arraigue en la mente y el corazón. Al mismo tiempo, el estudio de la Escritura busca comprender su significado amplio y profundo frente a las circunstancias históricas y los desafíos de la vida real y cotidiana.

      En contraste, los modelos modernos utilizan métodos como conferencias, clases, ejercicios y evaluaciones orientados a transmitir conceptos y desarrollar habilidades económicamente útiles. Estos métodos buscan preparar a las personas para desempeñarse eficazmente en diferentes campos profesionales y en el mercado laboral.

Concepción del conocimiento

Una diferencia aún más profunda aparece en la forma de entender el conocimiento. En la Biblia, el conocimiento es relacional y experiencial. No se trata simplemente de acumular información, sino de un conocimiento que surge de la relación con Dios, que se experimenta en vivencias reales con los demás, y que transforma así la manera de vivir.

En los modelos modernos, en cambio, el conocimiento suele entenderse como información organizada en datos, conceptos y teorías que permiten explicar la realidad y predecir fenómenos. Su valor se mide con base en su utilidad práctica o su capacidad para producir resultados verificables.

Conclusión

     El modelo bíblico de educación busca formar personas sabias que sean fieles a Dios y que sepan participar en la historia de redención, en unidad con Su pueblo. Los modelos modernos, aunque han producido grandes avances científicos y sociales, tienden a enfocarse en la transmisión de información y en la preparación de los individuos para la actividad económica productiva. Reconocer estas diferencias nos ayuda a redescubrir el valor de una formación verdaderamente bíblica, que sea integradora y transformadora y que nos lleve a una relación íntima y vivencial con Dios por medio de Cristo y en la comunión del Espíritu.

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El cono de aprendizaje de Edgar Dale

Edgar Dale Abril 27, 1900 - Marzo 8, 1985) fue un educador americano que ideó «el cono de la experiencia». Una gran parte de su labor de investigación tuvo que ver con el uso de medios audio visuales en la educación. En su famoso cono colocó la experiencia sensorial y directa en la parte más fundamental de la pirámide. Estas son experiencias en las que estudiante usa sus conocimientos en su propia vida y por consiguiente son las que más amplia y eficazmente  contribuyen a un aprendizaje profundo y duradero. A continuación compartimos un infograma en el que relacionamos con cierta libertad algunos de los conceptos de Edgar Dale con el tipo de actividad que realiza un aprendiz y con su nivel de aprendizaje. El infograma muestra que entre más activa sea la experiencia y más cerca esté de una participación motivadora, más completo y duradero el aprendizaje. Cuando la participación es más pasiva y se limita solo a escuchar, el aprendizaje tiende a ser pasajero y superficial. Algunos han dicho que cuando sólo escuchamos una conferencia, perdemos hasta el 95% en pocos días. Por otra parte, el gráfico no significa que no aprendamos por oír o ver, sino más bien que podemos enriquecer nuestro aprendizaje con variadas formas de participación. Así que si queremos aprender mejor, pongamos en práctica los conocimientos que vamos adquiriendo. Si queremos enseñar mejor, procuremos brindar a los alumnos la oportunidad de participar activamente en el aprendizaje y de poner en práctica lo que aprenden.

El infograma

 Video

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